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domingo, 16 de marzo de 2014

El nuevo vídeo de los Diamante Eléctrico, "Retroceder".

Ayer como raro estuve muy atenta del estreno del nuevo vídeo de una de mis bandas favoritas de rock and roll bogotano; desde hace algunos días habían anunciado a su comunidad de redes sociales sobre la novedad de su sexto vídeo y como lo sabrán quienes me leen en mi cuenta de twitter o han seguidod e cerca o de lejos este blog, tengo un pedacito de corazón con esta banda y siempre termino reparando en detalles.

Antes de las 8 de la noche de anoche (16 de marzo) estuve muy atenta y en cuanto vi el vídeo subido en YouTube me di a la tarea de observarlo y disfrutarlo, debo ser sincera, no tenía expectativas o bueno... si las tenía. Imaginé en algún momento que tendría algunas imágenes del centro, después de las fotos que hace semanas publicaron, debo confesar que me quedé pensado, porque no me emocioné instantáneamente... fue entonces cuando yo "retrocedí" y recordé el primer vídeo de la banda, el mismo de la primera canción homónima de los chicos "Diamante Eléctrico":




En este nuevo vídeo "Retroceder", dirigido por Christian Schmid, continuó la línea oscura, algo paranóica que envuelve en un delirio al espectador, pero que contrasta con el mood retro y fresco del primer vídeo de la banda dirigido por el mismo Juan Galeano en llave Juan F. Rubio; este nuevo vídeo deja ver de nuevo algo del contrabajo de Galeano, está compuesto de una secuencia de primeros planos de los integrantes de la banda pero con el componente audiovisual oscuro, que ha venido marcando la imagen de la banda. 





Para mi retrocedieron, pero no en mal modo... para mi fue una versión oscura del primer vídeo; como si en el camino se hubieran unido al lado oscuro, como si entre el blanco y el gris se hubieran decidido por el negro en este momento de su historia.

"Retroceder" es una canción para cantar mientras uno se sacude el polvo de las rodillas después de una caída muy fuerte y estruendosa, es como un decreto cantado en folk a viva voz en una plaza, es como todo lo que va antes de un punto final de un capítulo y  como un montón de mantras para rezar uno tras otro.

Porque a veces es bueno retroceder para saltarnos lo que podemos evitarnos.
(...)

Acaban de llegar de rodar y festivaliar por México, desde aquí salud por el nuevo vídeo de Diamante, y salud por lo que les espera.

Claroscuro y denso rocanrol hecho en Bogota.

lunes, 15 de abril de 2013

La Otra Caja de Música en el Festival Centro 2013… una parte


Sabía que el Festival Centro abriría con una bonita jornada, el “Día Radiónica”; por cuestiones económicas y de logística, me quedé sin boletas para el festival pero las manillas que daba esta emisora eran pases gratuitos para los oyentes. Sin embargo, había un lío.
El lío: yo trabajo al otro lado de la ciudad, nunca pude coordinar tiempos para poder acercarme a las instalaciones de la RTVC en la capital colombiana. Me sentía perdida, quería ir y era en serio.

Era la primera vez que asistiría a un Festival Centro. De 3 años para acá desde hace tres años estoy sumergiéndome en el mood de toques, conciertos y presentaciones, lo estoy adoptando poco a poco como mi estilo de vida, era algo que por diversas circunstancias nunca podía terminar de concretar pero este año empezaba con una oportunidad más de disfrutar de días llenos de música, mi pasión.

La inquietud.
Pensé en mil posibilidades para conseguir la entrada hasta que un gran amigo me devolvió la esperanza con un “tal vez te consiga  una, pero es una entrada sencilla”. Yo estaba más que feliz con la posibilidad y no necesitaba otra entrada, por lo visto nadie me acompañaba me iba a acompañar en el empeño y la urgencia de presenciar los tres shows que tendrían lugar ese día: Diamante Eléctrico, Los Petit Fellas y Árbol de Ojos, los tres colombianos, talentos de la casa, sorpresas de las buenas en la escena musical emergente.

La felicidá
Un día antes me entero de que tengo la manilla y soy feliz de verdad; ese día, antes del evento, voy a la Revista Shock por la manilla para el día miércoles; el día que primero agotó los abonos, era el día en el que se presentarían Los Bunkers (Chile), otra banda que deseaba en serio ver. La Revista Shock obsequió algunas manillas vía Twitter y yo gané la mía. Estaba feliz, ya tenía dos días asegurados y la semana pintaba bonita.

Llegó el martes esperado, trabajé con mucho ánimo, salí y me dormí en un colectivo que decía “Germania” en el aviso. El camino se me hizo interminable por esa carrera Séptima, quería llegar cuanto antes, tenía más de un motivo para desear  llegar; con un papelito busqué la dirección de la fundación Gilberto Alzate Avendaño, hacía dos años que no iba por allá y no tenía idea. Llegué, hice una llamada y vi al autor de mi felicidad de ese día, me alegró (mucho) verlo y me alegró su abrazo y su regalo, era mi manilla.

La hora
Saludé amigos, nuevos y de hace rato, todas las mismas caras que de un tiempo para acá he visto en los toques y festivales, saludos que me llenan de felicidad, gente de autoridad, gente que admiro, caras desconocidas, expectantes, todos sabíamos a lo que íbamos y yo seguí feliz, con la misma expectativa de un niño a punto de entrar a una juguetería, no sabría explicarlo. Todas esas cosas se me volvieron causa de felicidad, como alimento, son  formas de sentirme más cerca de lo que era o de lo que soy, ya ni sé.

Diamante Eléctrico
Entré al auditorio, me ubique en la tercera fila, estudié los ángulos, quería ver las bandas de cerca y en una panorámica perfecta, no quería perderme de nada. Salieron Los Diamante Eléctrico, y estallaron con ese rock and roll fuerte y burbujeante, llenaron el lugar, esas ondas lo llenaban todo, como siempre hacen cuando tocan y sueltan esa pasión en cada compás.

Diamante Eléctrico: Izquierda: Daniel Álvarez (guitarra), Centro: Juan Galeano (frontman/bajo) Dereha: Andee Zeta (Batería)


Sonó una canción tras otra, yo bailaba en la silla, miraba con detalle, vibraba, me sorprendía, como si fuera la primera vez que los viera; y sí, cada vez que los veo (porque sigo de cerca esta banda por motivos de la vida, de la amistad y de los grandes afectos) era  efectivamente la primera vez que los veía, siempre son una banda nueva para mí, cada vez los veo más poderosos y claros, fuertes. Todos bailábamos en las sillas, aplaudíamos, yo miraba para atrás para ver las caras de los asistentes, nadie quitaba la mirada del escenario:

“Somos el Diamante Eléctrico, somos una banda relativamente nueva, pero hace rato estamos en la calle, en la música y estas son nuestras historias” –Dejó bien claro Juan Galeano, el frontman de esta banda, que huyó de todo para hacer un rock valiente, rebelde y atrevido, con alma y esencia. Fuerte.

Esa tarde, no tener Smartphone valió la pena, si de no quitarle de encima los ojos a ese Diamante se trataba. No importaba: finalmente ya venía deslumbrada con ese gran brillo.